Encontré algo que escribí en un momento de la vida en que me encontraba atravezando una difícil enfermedad, estos últimos diez años no he tenido preocupaciones intensas con las emociones pero la mala salud me ha perseguido.
Y esto sucedió el 20-03-10...Es la tercera vez que me encuentro en el Hospital desde que tuve el stroke (trombosis)
2010-03-20
Hoy es el primer día en que me siento mejor desde que estoy en éste Hospital, parecen que los días demasiado largos y que haber estado fuera, fue un sueño.
Siempre me acompañan desde la ventana aquellos árboles secos, están allí mirándome, ellos esperan la luz de la primavera y Yo, qué espero?
Son tantas cosas que uno espera, aunque todo viene a su debido tiempo y que siempre hay que luchar hasta para tener tranquilidad, lo cual no es fácil en éste sistema moribundo.
Los hospitales te embargan mucha tristeza, parece un mundo desolado, los médicos van y vienen tratan de entender que sucede en éstos cuerpos de seres humanos imperfectos que de uno u otro modo van muriendo cada día, ellos no entienden pues no tienen conocimiento bíblico, somos seres que vamos a vivir por siempre, pero éste sistema contaminado nos enferma más de lo que pensamos.
Los escucho hablar horas y horas de los pacientes, confiando en lo que las máquinas les dicen, se olvidaron de los padres de la medicina que veían al paciente, al ser humano no solo la enfermedad, se olvidaron de la exploración, de aprender a escuchar al cuerpo que informa a gritos lo que sucede dentro de El , entonces si no encuentran respuestas o fingimos estar enfermos o somos pacientes psiquiátricos.
El sufrimiento humano es lacerante, a mi lado está una viejita que habla todo el tiempo y en su hija se ve reflejado el sufrimiento en su rostro al ver a su madre así. El temor a la muerte es constante.
Hoy especialmente he dado gracias a mi Dios Jehová por tenerlo, por poder orar , confiarle hasta mis sentimientos más profundos. Es el único que me conoce, quizá hasta más que Yo misma. Y pensar que éstos humanos imperfectos que a veces piensan que no sirven para nada, tenerlo a nuestro lado es lo más grande que uno puede tener.
Tengo a mis hijitos que me aman y me dan fuerzas, los unos desde lo lejos y mi Chinita que me consiente y me cuida. A veces me siento pequeña como cuando ellos eran chiquitos y me preocupaba de que coman, se bañen, se vean bonitos, limpios y alegres .
También he dado gracias por mi esposo, lo miro con su carita triste, cuando me ve decaída, se sentirá sólo en casa, sin nadie que lo mime o le haga rabiar, gracias también por mis amigas queridas las de toda la vida y los nuevos amigos que también se están pendientes, así que, que más pedir. Sólo hay que dar las gracias, que aún puedo ver aquellos árboles tristes junto a mi ventana y que en casa me esperan mis canarios y pronto esperamos a más pajaritos pues mi Gunilla va a ser madre y deseamos que todos sus hijitos lleguen a la vida y nos enloquezcan con sus cantos.
Y allí lejos en mi Tierra Ecuador están mis niños preciosos, mis nietitos, Rodriguito, que me dice " tía sánate pronto, te quiero mucho y mi bellita Mayté que está esperando horas para salir a este mundo, para respirar este aire; tengo sentimientos encontrados, alegría inmensa de tenerla y tristeza infinita de que llegue a este mundo tan malo en el que vivimos. Hay que luchar para que disfruten de una mejor vida, lo importante es enseñarles la verdad, que conozcan a Jehová , aprenderán a amarlo y obedecerlo para que ellos también tengan la esperanza maravillosa de vivir aquí en la tierra convertida en un paraíso.
Quisiera abrazarlos, besarlos y reír con ellos.....
Además la tristeza de estar lejos y no poder abrazarlos, reír con ellos....
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