Tristeza!! Otra palabra complicada, no sabemos realmente como definirla. Un sentimiento de pesadumbre extrema, será que tu cuerpo, tu mente se pone en un estado vegetativo, te hundes, te aprisiona, con un dolor en el pecho que parece que explotara.
Nadie desea tener este sentimiento que embarga tan cruelmente nuestro ser interior.
Se ve por fuera también, tu rostro decae, no existe la sonrisa, se esfuma, muchas veces caes al piso y gritas de dolor, aúllas cual lobo en el frio de la noche.
Quiero recordar cuántos momentos en la vida llegó éste pesar que acorrala. -- Sí, tenia 6 años y medio, la niña con las trenzas que llevaban las cintas rosadas no quería despedirse de su bisabuela, estaba vestida de viaje, con aquellos zapatos nuevos que brillaban, un vestido rosado de seda con fuste, un poco incómodo al sentarse, llegaba a arder las piernas con su roce, el suéter blanco y la mujer te llevaba de la mano y tú no querías irte con ella, -- llorabas desesperadamente pero no tenias fuerza , la mujer era más fuerte y te arrancó de los brazos de aquella viejecita que en la puerta de su choza también gemía y se secaba sus lágrimas con su chalina.
Tanto tiempo juntas, tenias 1 año diez meses cuando te quedaste con ella, vivían en aquella casita de paredes de barro, el olor a mentol chino en las noches para evitar las gripes, el candelabro de kerosen, ya no alumbraría sus noches en que al calor del fogón emitía un suave olor a panela, leche, chocolate y máchica, (harina de cebada tostada), los cuyes, se paseaban por mis pies, emiten sus ruidos y sus narices rojas, rosadas, percibían el amor que irradiaba en aquella casucha.
Tantos recuerdos se desbordan, el olor del eucalipto, correr entre los maizales, los tíos abuelos, la niña mimada, te decían --- Zuquita, porque tu cabello rubio iluminaba tu mirada, tenias que fruncir el ceño, pues tenias las cejas y las pestañas rubias, flaca, tan blanca que tu piel delicada, llegaba a ser transparente; trepabas los árboles de capulí (un tipo de ciruela muy obscura, tamaño pequeño, redondo y dulce) te quedabas horas en la copa comiendo de su fruto, no podías más y bajabas después de que te buscaban y desesperaban por no encontrarte.
Todos sabían que te iba a dar un cólico, tu boca estaba muy café, comiste demasiado.
Lástima que en ese tiempo no vivía en Suecia, de lo contrario hubiese sido como Pippi Långstrump, pero en lugar de pelo rojo, era pelo rubio.
Aquella bisabuela vivió taaan feliz con aquella niña, cuando se dormía y ella trabajaba cocinando para alguna fiesta, la niña cansada se quedaba acostada en una estera ( alfombra hecha de paja) al terminar su trabajo ella caminaba a casa con la criatura dormida en su espalda, cruzaba el río y luego la ponía junto a ella y dormían juntas. ---Y, el tiempo pasaba, la niña crecía, jugaba con los sapos, los perros de los tíos, las vacas, ovejas, arrasaba con el jardín de la tía, lleno de frutillas.
La bisabuela acostumbraba cada sábado ir al río a lavar la ropa y aprovechaba para darle un baño, cuando estaba acalorada de tanto jugar, te desvestía y al agua, Ohhh!! que fría estaba, lloraba, temblaba, hasta que quedaba limpia y la envolvía en una toalla y frazadas, te calentabas al sol, el ruido del agua, el río roncaba cuando el agua chocaba entre las piedras, que diversión buscar la más bonita, jugar con la tierra.
La casita en la mitad del campo, era como de muñecas, muy chiquita, el tío, debía dormir en ella para cuidar los animales, de vez en cuando, si el cuidador fallaba, un indígena que olía terrible--- le acompañó algunas veces pero no te gustaba el olor del excremento de vaca, el tío que olía a cigarrillo, -- del puro, El compraba el tabaco por peso y luego los envolvía en papel amarillo y los fumaba, ese olor te hacia toser y huías de su lado. El sólo reía.
Te enseñó el amor a los árboles, te hizo plantar tu primer árbol, de eucalipto a los 5 años, --- luego te dijo, éste árbol va a crecer igual que tú y luego dará semillas y habrá más árboles.
Te gustaba cuando silbaba, se podía escuchar a mucha distancia, su mujer lo escuchaba en la cocina y sabia que regresaba del campo, se apuraba para tener lista la comida al mediodía.
Maravillosa niñez!! ---- terminó aquel día, en que te arrastraron a la ciudad, te cansaste de llorar, te acurrucaste junto a la ventana del bus y mirabas como ibas dejando las montañas, los eucaliptos se quedaron en tu memoria, aquella viejecita llorando en la puerta de su casa y dándote a la distancia su bendición, la niña, --- nunca volvió a ser feliz, su tristeza se dibujaba en su sonrisa, en sus ojitos de foca, párpados caídos, --- qué ironía!