29 de diciembre 2014
Después de varios días de estar confinada en casa, salí momento al jardín, a pesar de que hace mucho frío, - 3 ° dice el termómetro, es un día con sol. Es muy agradable sentir esa mezcla de un tenue calor en la cara y el frío agobiante.
En los 5 minutos que soporté estar fuera, ví, que hay mucho que hacer, cortar varios árboles, podar los ciruelos, las manzanas y las peras. Darle mejor forma al jardín, en mi sueño está el poder hacerlo yo misma, no sé aún como encontrar la fuerza, esa energía que me caracterizaba, parecía que nunca me cansaba. Mis hijos me decían que parecía hormiga. No sé qué sucedió con ella, de pronto un día dejó de trabajar, ya no carga el doble de sus fuerzas en lo emocional, ni en lo físico, llegó un monstruo que va devorándola de a poco, primero fue lo que llamamos trombosis, pero ante cualquier batalla la hormiga la venció!!
Volvió a correr, a cargar el doble, volvió a vivir, pero éstos monstruos vuelven y no la dejan, ahora se llaman fibromialgia y dolor neuropático, la tienen carcomiendo su cuerpo entero.
Siento que éste último año y medio, he perdido la alegría de la vida, muy difícil vivir con DOLOR, no es un dolor que te tomas una tableta y pasa, es un dolor diario, sólo cambia de intensidad. Está allí y no te abandona, la hormiga está buscando cómo
salir del iverno y volver a cargar el doble y correr.

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